Sábado. 7 pm. Timbre. Alex y Ben llegan con uniformes, nervios y erecciones que podrían partir nueces.
Raquel abre: batín caído a medio hombro, lencería blanca transparente por el sudor de la anticipación, sonrisa de depredadora.
«Pasad, mis pequeños All-Stars… hoy se juega sin protección».
Sirve limonada. Se sienta entre ellos. Cruza piernas. Batín al suelo. Pechos rebotando como si aplaudieran solas.
Juegan béisbol de salón 5 minutos. Cada batazo = Raquel “atrapando” la pelota blanda = tetas rebotando como en cámara lenta. Plop-plop-plop. Los chicos ya respiran por la boca.
Raquel se harta de precalentamiento.
Se levanta. Batín fuera. Queda en lencería. Curvas asesinas. Piel brillante.
«¿Queréis tocar el premio gordo?»
Se sube a horcajadas sobre Alex. Tetas en su cara. «Respira despacio, pequeño… que estas dos asfixian de amor».
Besos salvajes. Lenguas peleando. Manos temblorosas subiendo por costados, apretando esas tetas monstruosas. Raquel gime bajito, ronronea: «Más fuerte… sí… así… mis chicas os adoran…»
Cambia a Ben. Lo empuja al sofá. Se inclina. Pechos deslizándose por su torso como lava caliente. «¿Notas lo calientes que están? Están sudando por vosotros…»
Torbellino de roces: manos por todas partes, muslos, caderas, cintura. Besos en cuello, mordiscos suaves. Raquel guiaba: «Aquí… más abajo… cuidado con las tetas, que si las cabreáis os dan un tortazo de campeonato».
Cada vez que intentaban algo más avanzado, las tetas se interponían y causaban caos: codazos accidentales, risas, “¡Ey, no las uses de airbag!”.
Cuando por fin la tensión revienta: olas de placer sincronizadas, gemidos ahogados, cuerpos temblando, sudor, risas entrecortadas y un final que dejó el sofá como zona de guerra (pero feliz).
Después: silencio. Solo jadeos y sonrisitas tontas.
Raquel, aún temblando: «Buen partido, campeones. Habéis tocado todas las bases… y mis chicas os dan un 10 en dedicación».
Los echa con besos en la frente y promesas de revancha.
Esa noche: amuleto brilla. Raúl vuelve. Se mira al espejo, exhausto, con sonrisa de loco.
«Joder… ha sido mejor que cualquier porno. Y las tetas eran las putas estrellas».
Guarda el amuleto. Pero cada vez que ve béisbol en la tele… se le pone dura solo de recordar el rebote.
Fin. 🔥🍈🍈 (las verdaderas MVP)

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